Ariocarpus Scheidweiler |
SOBRE LOS ORÍGENES |
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Creo sinceramente, que cuando uno empieza a coleccionar cactus de manera algo más seria y estudiada, llega un día que inevitablemente se tropieza con la palabra Ariocarpus. Entonces puede pensar que se trata de plantas feas, de plantas ridículas, de plantas muy caras, y delicadas, o puede ser que se enamore perdidamente de este fantástico género. Creo también, que todos en nuestro afición, conforme vamos adquiriendo más experiencia y por tanto especies más difíciles para el neófito, nos tienta el comprar algún día estas fantásticas plantas. Antiguamente podría asustarnos el precio, pero hoy en día la mayoría de especies se encuentran en tamaños pequeños a unos precios asequibles. Quizás entonces podemos decidirnos a adquirir nuestra primera pieza, o es posible que nos de miedo sus correctos cuidados, o la lentitud de crecimiento. Hoy puedo deciros que no es para tanto... Ni son tan lentos, ni son tan delicados... Más tarde hablaremos de cuantos detalles podáis necesitar para su correcto cultivo durante muchos años.
El genero Ariocarpus fue creado por Michael Josef Francois Scheidweiler en 1838 tras el descubrimiento por su parte de lo que se convertiría en la especie tipo: Ariocarpus retusus. Desde entonces muchos autores han contribuido al crecimiento del género y han habido varias clasificaciones, que no siempre han tenido a todos satisfechos. Deberíamos mencionarlos a todos, pero yo destacaría en primer lugar a Nathaniel Lord Britton y Josefh Nelson Rose (Britton & Rose), quienes en el año 1922 reconocieron podríamos decir, las tres especies tipo de lo que actualmente es el género. Tras esa fecha se descubrieron nuevas especies, y se creo un género aparte para Ariocarpus kotschoubeyanus. El autor fue Alwin Berger en el año 1925. El género sigue creciendo y conforme se descubren nuevas especies, se crean otros géneros. Por una parte Edward Frederick Anderson trata de agrupar, y Curt Backeberg continua la división. Llegamos casi a un total consenso con E. F. Anderson y Fitz Maurice en 1997, y desde entonces parece ser la clasificación más aceptada. Pero merece la pena destacar, la última revisión del genero efectuada por Josef Halda en 1998, donde podemos observar como un gran numero de variedades dejan de serlo para convertirse en sinónimos de las especies más representativas del género.
Es muy probable que nuevos descubrimientos aparezcan en breve (ya hay ciertos rumores que apuntan a que el descubrimiento es inminente), nuevas variedades, nuevas poblaciones... Y para muestra de ello la reciente descripción por parte de Manfred Weisbarth de la subespecie Ariocarpus retusus ssp. pectinatus Weisbarth subsp. nov. en Kakteen und andere Sukkulenten 54 (11) 2003. Por tanto vemos como el género sigue un crecimiento lento, pero ascendente.
Tras adquirir "Ariocarpus Handbook" escrito por Tony Sato en 1996 mi percepción respecto al género cambio radicalmente. Ahí pude ver los más bellos, más grandes, más viejos (y al mismo tiempo sanos), ejemplares de Ariocarpus. La mayoría se nota que fueron extraídos del hábitat hacia muchos años cuando ello era práctica habitual y quizás también legal. A pesar de que muchos morirían en su adaptación, los ejemplares que podemos observar en las más de 300 fotografías nos dan una muestra del gran potencial de variabilidad que el genero tiene. Hay verdaderos "monstruos" de gran tamaño, inimaginables para la mayoría, que pensamos (y estamos en lo cierto), que son plantas de crecimiento muy lento y escaso tamaño. Se pueden ver diversas clasificaciones, y es fácil encontrar nombres que serian imposibles encontrarlos en cualquier catalogo de venta de semillas o plantas. El libro tiene interesante información que conviene estudiar y analizar en profundidad. Pero yo veía las fotos, y trataba de adivinar que especie seria tal o cual... Bueno, existe tal cantidad de formas, que me pregunte porque esas formas no estaban clasificadas como subespecies, variedades o formas al menos. Yo no soy experto en taxonomía vegetal, pero lo que si me dio idea las fotografías, es que esas plantas no sólo eran especimenes aislados, sino que habían sido plantas arrancadas de diferentes poblaciones, muchas de ellas poco documentadas o en el peor de los casos no registradas. Pero lo que si estaba claro es que muchas de esas formas aparecidas se encontraban en el campo, o lo estuvieron algún día.
Las fotografías de cristaciones son habituales, algunas de ellas de gran tamaño y belleza. Según el libro se importaron grandes cantidades de estas, y según parece, existían poblaciones donde eran abundantes. Eso es fácil adivinar después de ver el gran numero de plantas que se importaban a Japón desde México.
Creo que mediante fotografías, será mucho más sencillo entender esas pequeñas características que los diferencian. |
Ariocarpus bravoanus ssp. bravoanus |